MILES DE VIVIENDAS PONEN LA CALEFACCIÓN Y CONTAMINAN

La calidad de vida de una ciudad depende de la calidad del aire interior que respiramos. Según la OMS una de cada ocho muertes en el mundo está relacionada con la contaminación, contaminación causada por el tráfico, las calefacciones y la industria.

¿Cómo podemos reducir la contaminación? Además de utilizar menos el transporte, debemos hacer un uso responsable de la calefacción. Tras un invierno duro, con olas de frío encendemos calefacciones que no han sido revisadas o que no funcionan adecuadamente aumentando los niveles de contaminación.

Tráfico y calefacción, los principales contaminantes

Si bien no podemos evitar utilizar el coche en ciudad para desplazarnos, podemos reducir la contaminación en las ciudades desde nuestro propio hogar. Las calefacciones en nuestro hogar suponen más el 20% de la contaminación en las ciudades, emitiendo desde cenizas y hollines hasta óxidos de nitrógenos y de azufre.

Cambiar nuestra calefacción a una de gas natural puede reducir hasta un 45% el CO2 que emitimos a la atmósfera. El gas natural es la fuente más limpia y menos contaminante de los combustibles fósiles, por lo que reduce las emisiones de agentes contaminantes, mejora la calidad del aire y contribuye a la lucha contra el cambio climático.

En busca de la eficiencia energética para reducir la contaminación

La mayor parte de la energía que consumimos se desperdicia en forma de calor. Las viviendas en España consumen el doble de energía que la media europea por falta de buena orientación y fallos en su diseño: La pérdida de calor en las casas es uno de los principales gastos que asumimos cuando encendemos la calefacción.

La calefacción supone un 46% de gasto energético en una vivienda y elevar un grado más la temperatura supone un 7%  más de gasto energético. Colocar termostatos nos permitirá regular la temperatura de nuestra casa, manteniendo una temperatura constante y creando un ambiente agradable.

La instalación de la medición individual nos permitirá, no solo reducir nuestro consumo de calefacción y ahorrarnos un dinero, sino también reducir el CO2 que emitimos a la atmósfera en 2,4 millones de toneladas.

Apagar la calefacción por la noche e instalar válvulas termostáticas que nos permitan controlar cada radiador de manera independiente nos ayudarán a ahorrar hasta un 13 % de energía.

Sensibilizar a la ciudadanía

Crear y fomentar la cultura energética a través de algo tan concreto como la calefacción nos ayudará a comprender la necesidad de ahorrar, no solo para alivio de nuestro bolsillo sino para preservar y mejorar el medio ambiente.

Entender  que los recursos de nuestro planeta son finitos y debemos preservarlos para las futuras generaciones a través del ahorro energético nos ayudará a crear un futuro consumidor bien informado, capaz de tomar decisiones más adecuadas de gasto, gestionando mejor su energía.

 

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