Ciudades en riesgo de desaparecer

A lo largo de la historia, se han podido ver cómo ha desaparecido grandes urbes que fueron grandes concentraciones de población, y de las que, a día de hoy ya no quedan nada(puedes ver más información sobre este dato en este blog de historia)

 

Pero actualmente también hay una serie de ciudades que también pueden estar en riesgo de desaparición, por distintas circunstancias.

 

Corea del Norte

 

La situación política en la Península de Corea, podría hacer que cualquier malentendido o falsa alarma produjera una escalada de la tensión que derivara en el lanzamiento de armamento nuclear.

Las posibilidades de Corea del Norte de hacer blanco en una gran ciudad se limitarían enormemente por la capacidad técnica propia y por los escudos contra misiles, que harían imposible en teoría que pudieran alcanzar el continente americano o Japón.

La mejor opción para el régimen norcoreano, sería fijar su objetivo en Seúl, capital de Corea del Sur, situada a 40 kilómetros de territorio del norte, y que un misil desde allí disparado, tardaría menos de 5 minutos en alcanzar, limitando enormemente la capacidad de intercepción.

Los 10 millones de habitantes de Seúl estarían en riesgo, y los 2,5 millones de Pyongyang, seguramente estarían sentenciados, en caso de que alguien diera inicio a un conflicto atómico en la península de Corea.

 

Ciudad de Mexico

 

La historia ya avisó a Ciudad de México con el terremoto de 1985, de lo que ya se sabía: Es una mega urbe situada por la presión urbanística en medio de donde no debería estar.

Sus cimientos se asientan sobre un lago desecado artificialmente, descansando sobre una capa arcillosa que precede a la roca madre.

Este hecho geológico, convierte a Ciudad de México en una de las ciudades del mundo más sensibles a los terremotos, al actuar el subsuelo como amplificador, y con capacidad de licuarse ante las sacudidas, fomentando los derrumbes en superficie.

Según un estudio del Centro mexicano Nacional para la Prevención de Desastres, 7,4 millones de personas estarían viviendo sobre suelo potencialmente peligroso, en el que se incluyen 5210 escuelas y 334 centros sanitarios.

 

Los 30.000 muertos de hace 32 años ya sirvieron de aviso, sin que nadie parezca haber hecho demasiado caso, e incluso se construyera como si nada sobre lo que aquel año se derrumbó.

 

Un terremoto mayor que aquel, quizás de magnitud 8,5, podría derribar una buena parte de Ciudad de México.

 

Banjul

 

Cuando pensamos en el aumento del nivel del mar, enseguida recordamos ciudades como Venecia o Nueva Orleans y países como Maldivas en el Índico o diversas islas del Pacífico.

Lo que a nadie parece importarle es que un cuarto de la población del continente africano reside junto a la costa, haciéndolos especialmente vulnerables al cambio climático.

Una ciudad que la mayoría de la gente jamás escuchó nada de ella, Banjul, capital de Gambia se lleva quizás la medalla de oro en cuanto a vulnerabilidad, ya que se añade el problema de que una erosión salvaje, básicamente está borrando su línea de costa, incrementando el peligro del aumento del nivel del Océano Atlántico.

 

Un incremento de 40 o 50 centímetros del nivel del mar, haría que la capital tuviera que ser abandonada, y según la mayoría de los expertos, no le quedan más de 5 décadas de seguir siendo habitable.

 

Napoles

 

Cuando sigues edificando una ciudad enorme en la falda de un volcán como el Vesubio, que sabes que ya ha destruido varias localidades enteras, no hay que ser muy listo, para saber que te da igual todo.

 

Napoles, con 1 millón de habitantes, está situada dentro de la zona que los vulcanólogos han denominado como bomba de relojería volcánica, de la que sólo cabe esperar que llegue la fecha en la que se produzca el desastre.

El Vesubio suele entrar en erupción una vez cada siglo, y si la siguiente fuera fuerte podría matar a decenas de miles de personas.

 

Una pluma de ceniza y piedras serían lanzadas a 40 kms de altura. Piedras ardientes lloverían por todos los lados derrumbando edificios y haciendo imposibles las evacuaciones, dejando que las avalanchas de lava, piedras, cenizas y gas, arrasaran y enterraran todo a su paso ladera abajo.

 

Si la siguiente erupción es fuerte, todo lo que hay en la zona roja, en la que se encuentra Nápoles, se encuentra en serio riesgo de desaparecer como ya lo hizo Pompeya en el año 79, o San Sebastiano en 1944.

 

Bangkok

 

Los paralelismos entre Bangkok y Venecia son evidentes, puesto que los modelos de construcción han sido prácticamente calcados, aunque con la diferencia que en la capital de Tailandia viven diez millones de personas.

La ciudad se hunde 1 centímetro cada año, debido a su propio peso y a la falta de idoneidad de sus cimientos, mientras que el océano aumenta su nivel.

A este proceso imparable se le suma que en Venecia detuvieron la explotación de los acuíferos subterráneos, cosa que en la capital de Tailandia no han hecho, provocando la formación de oquedades e inestabilidades que no hacen sino empeorar la situación.

 

A día de hoy como un Titanic a cámara lenta, Bangkok está condenada a la desaparición bajo el agua por el fracaso más absoluto de las políticas de construcción, y la dejadez total de las autoridades para paliar los efectos.

 

Menphis, Cartago, Angkor, Babilonia, y muchas más capitales del mundo antiguo tarde o temprano terminaron desapareciendo, y son muchas las ciudades que hoy día se encuentran en el mismo camino que tantas otras a lo lago de la historia.

 

La creencia, como en muchos campos, es que la ciencia terminará por encontrar una solución milagrosa que logre lo que parece imposible.

 

¿Pero que ocurrirá el día que eso no suceda o cuando un loco gire la llave de la destrucción?

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