Aparejadores de Madrid: el equivalente humano a un centro de control

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Cuando se habla de iniciar un proyecto de construcción, muchos están conscientes que se requiere de arquitectos para que diseñen los planos y tengan en cuenta las edificaciones vecinas, el clima, el relieve del terreno y demás factores concernientes a la seguridad, estabilidad y estética de la estructura. Sin embargo, a la hora de hacer realidad esa idea unos aparejadores de Madrid juegan también un papel de suma importancia.

Si los arquitectos son los encargados de visualizar el sueño y estar presente en cada etapa del proceso certificando que se desarrolle bien; los aparejadores dirigen las fuerzas, de los recursos humanos y legales, para llevar el proyecto adelante.

Siendo específicos, un aparejador, legalmente, se encarga de:

  • Medir el terreno y elaborar el presupuesto de la obra.
  • Garantizar la seguridad e integridad laboral de los obreros.
  • Asegurar que los materiales usados sean de buena calidad.
  • Avalar que la edificación cumpla con los requisitos para obtener el Certificado de Eficiencia Energética.
  • Levantar los dictámenes periciales e informes técnicos.
  • Redactar el plan de Gestión de Residuos correspondiente a la construcción.

Además, el campo de acción de estos profesionales no se limita únicamente a las nuevas construcciones. Asimismo, sus servicios son demandados al adquirir o renovar un inmueble que haya existido por algún tiempo. Pudiendo, en ese caso, realizar tareas como:

  • El estudio y las acciones necesarias para que se consuma la energía eléctrica eficientemente y sin desperdicios.
  • Llevar a cabo la Inspección Técnica de Edificios, conocida por sus siglas I.T.E, que es de carácter obligatorio y por ley se debe repetir cada diez años.

En conclusión, se precisa de los servicios de un aparejador, ya sea que el cliente quiera agregar  una nueva estructura a la ciudad, o reformar una existente, con distintos propósitos. Así, no dude en contratar los mejores profesionales de la zona, para asegurar su inversión y bienestar presente y futuro, se trate de una humilde casa, un edificio o un inmueble inusual, como un museo, una iglesia o un centro comercial.

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